La fístula anal es una afección crónica que se produce cuando se forma un conducto anómalo entre el interior del canal anal y la piel que lo rodea. Generalmente, es consecuencia de un absceso anal mal drenado o no tratado adecuadamente, lo que lleva a la persistencia de una conexión entre estas estructuras.
Entre los síntomas más frecuentes de la fístula anal se encuentran la secreción de pus o líquidos en la zona perianal, el dolor, el enrojecimiento y la inflamación recurrente. En algunos casos, puede generar molestias al sentarse, caminar o realizar actividades cotidianas, afectando significativamente la calidad de vida del paciente.
El tratamiento de la fístula anal es quirúrgico en la mayoría de los casos, y mi objetivo como especialista es ofrecer la solución más adecuada para cada paciente, minimizando riesgos y molestias. Algunas de las técnicas que utilizo incluyen:
Cada caso es único, por lo que realizo una evaluación integral para determinar el tratamiento más adecuado, priorizando siempre la preservación de la función anal y el bienestar del paciente. Si sospechas que puedes tener una fístula anal o presentas síntomas compatibles, estoy aquí para ofrecerte una solución profesional, efectiva y personalizada.
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